Contaminacion ambiental
Levantando polvo en una calle de Santiago.

La contaminación implica la introducción de sustancias o elementos físico-químicos, que por cantidad o por sus propiedades puede alterar la capacidad de una determina sustancia o contexto para cumplir sus funciones.  En el caso de la contaminación ambiental, la presencia de algunos factores puede impedir o limitar severamente la capacidad de que el entorno pueda sustentar la vida.  Es la posibilidad de vivir en condiciones aceptablemente saludables o incluso puramente de subsistir la que se pone en juego cuando se contamina el entorno en el cual vivimos.

Una parte grande de la contaminación ambiental procede de la industria mayor.  Sin embargo, otra parte no menor es producida por la acción de personas, a través de actos que perjudican el medio y a quienes les rodean.  Entre las formas de contaminación más frecuentes en el entorno inmediato en ambientes urbanos, tenemos:

  • Contaminación por polvo en suspensión.  El polvo que se encuentra en el aire no sólo es mineral particulado, lo cual ya representa riesgos, pues pude contener elementos tan peligrosos como el asbesto y el plomo, sino también esporas de bacterias y virus, por ejemplo.  Una parte del material particulado en suspensión es causada por la circulación de vehículos, pero es acentuada por el acto irresponsable de barrer las calles sin el imprescindible regado previo.  Además, en casa en las cuales se cuela poco materil desde la calle, muchas veces se contamina el aire barriendo el piso en lugar de limpiarlo adecuadamente o peor aún, sacudiendo en el interior de las habitaciones.

  • Contaminación por ruidos y sonidos intensos.  La presencia de sonidos inarmónicos y/o excesivamente intensos, y que impiden la comunicación a un nivel normal, o bien que son impuestos sin permiso, genera importantes daños que exceden lo auditivo.  Múltiples dificultades de concentración, errores en la recepción de mensajes, incremento en la reactividad emocional negativa, etc., tienen su origen en la exposición al ruido.  La gran mayoría de las fuentes de ruido y otros sonidos disruptivos, pueden y deben ser manejadas, pues quien emite ruido también se perjudica.  Al contaminar auditivamente el ambiente para los otros, lo hace también para él mismo.  De manera que es importante adoptar medidas que pongan freno a los bocinazos en la calle (la bocina NO es un juguete ni un medio de comunicación ni es para quejarse, es únicamente para advertir cuando otra vida humana está en peligro inmediato); a los gritos de niños en lugares inadecuados (los niños deben aprender a usar los espacios en la forma que corresponde, cuando mayores a veces ya es tarde); a las radios y otros aparatos de madrugada (el uso de audífonos es mejor que atropellar a otros con el sonido). Para aprender más sobre el tema, haga click aqui

  • Contaminación por venenos y sustancias que se agregan al entorno.  Muchos venenos que pueden matar a otros seres vivos, no son inofensivos para nosotros.  El hecho de que algunos no nos causen la muerte, no significa que no nos vayan a producir otros daños en el mediano plazo.  E incluso si no fueran a producirnos ningún daño directo, como por ejemplo, el talco, las latas o los pañales que gente inescrupulosa deja abandonada en un bosque, siempre habrá un animal que sufrirá o que morirá por ese acto.  A quien bárbaramente deja un pañal usado en un árbol, seguramente no le gustaría encontrarse con excrementos en su casa; entonces que no salga a dejarlos en la de los demás.  Por otra parte, hay decenas de alternativas más naturales de control de insectos u otras plagas.  Incluso, aceptar que los bichos también deban tener derecho a vivir en alguna parte.  No hay que olvidar que la inmensa mayoría de los demás seres son inofensivos e incluso nos benefician con su actividad.

Contaminar menos es una buena opción de vida.  El mundo da todo para vivir bien en él.  Este es el tiempo de darle algo mejor al mundo que unas cuantas colillas y potes vacíos.



Bibliografía recomendada

AMABILI, G. 2008. Problemática de la contaminación ambiental. Educa: Buenos Aires. 488 págs.




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