Tenencia responsable de mascotas.
Una mascota es un compañero, no un objeto.

La tenencia y convivencia con animales no humanos, representa normalmente un alto valor emocional positivo para las personas ("amos").  Sin embargo, puede llegar a convertirse en un conjunto de graves problemas para la persona a cargo, para las demás personas y para el animal en cuestión.  No basta y no debe ser un criterio de tenencia, el mero gusto por  el aspecto de un animal.  Poder disfrutar de su compañía, de una manera que sea grata y buena para el animal, implica realizar una tenencia responsable de la mascota.

Para incluir responsablemente a otro animal en nuestro hogar, se debe evitar siempre el maltrato animal. Pero, eso no basta. Además, debemos:

  • Conocer las características del animal.  Es importante saber cuánto vive, qué posibles parásitos puede tener y eventualmente transmitir a las personas, cuánto espacio requiere, cuáles son sus comportamientos característicos, cuánto vive, etc.  Sólo escoja a un animal como compañía, si puede satisfacer sus necesidades.  El animal no será de otra forma porque hubiera sido mejor para Ud. que fuera más pequeño o que necesitase menos cambios semanales de agua.

  • Contar con los recursos para asegurar su vida normal y bienestar.  No es saludable que se tenga un animal que come más de lo que podemos solventar.  O que requiera más metros cuadrados de los que disponemos (no cuente con el espacio del vecino ni menos con los espacios públicos).  O que necesite vacunas, medicamentos o tiempo, con el cual no contamos.

  • Enseñar al animal sobre otras personas, lugares y espacios.  En general, los animales aprenden mucho más de lo que espera el común de la gente ... si la persona a cargo se da el tiempo suficiente y usa las estrategias de enseñanza adecuadas.  Una mascota no debe representar dificultades ni daño alguno, para vecinos o transeuntes.   El animal sabrá lo que aprenda de Ud. , use o no use técnicas de enseñanza.  Si no las conoce, consulte con un adiestrador o con su profesor de biología más cercano.  Si no tiene tiempo para enseñar, puede ser mejor que no tenga mascota.


  • Realizar el aseo del espacio, utensilios y cuerpo del animal.  Con la periodicidad y en la forma indicada por el veterinario o el biólogo, debe eliminar las deposiciones, pelos, cueros, u otros desechos producidos por el animal.  Tal como nosotros, ellos también producen basura y aunque la de ellos es menos contaminante, es igualmente inadecuada para los espacios humanos.  No basta con cubrir los malos olores con odorizantes y serrín.

  • Establecer espacios para el uso exclusivo de las personas.  Nadie tiene la obligación de compartir su gusto por un determinado animal, ni tiene porqué exponerse a probables contagios por su contacto.  Una mascota puede permanecer en, o transitar  por, lugares específicos de su casa, pero evite su presencia en dormitorios, cocina y comedor.  El animal no entiende del  problema de bacterias ni de zoonosis, pero la persona a cargo, tiene la obligación de saberlo y controlarlo.

  • Comunicarse con la mascota.  Los animales poseen lenguaje y si bien no conversará de los noticieros (gran cosa, por lo demás), sí tienen cosas que comunicar.  No sólo Ud. debe informarle cosas a su mascota, ella también puede hacerlo y si Ud. se abre a entenderla, puede aprender mucho de ella.  Su profesor de biología, veterinario u otro profesional adecuado, pueden ayudarlo al respecto.  Leer sobre la especie en cuestión también ayuda.


  • Acompañar al animal a lo largo de su ciclo vital.  La gran mayoría de las mascotas vive menos que los seres humanos.  Un día su actividad decaerá y envejecerá.  Ya no jugará con Ud. ni responderá a los estímulos como hacía antes y no se le va a pasar con una visita al veterinario.   En ese tiempo, recuerde que aún es su responsabilidad y que una vejez cálida y confortable puede ser el último gesto de cariño que pueda darle.
La tenencia de una mascota no es la posesión de un objeto.  Los animales sufren, disfrutan, tienen afectos, se comunican y pueden ser una gran compañía y apoyo para Ud.  Séalo también Ud. para su mascota.


Bibliografía recomendada

DIEDRICH, M. 2005. Las mascotas dicen...: Historias verdaderas sobre la comunicación con animales. Llewellyn Español: St. Paul. 192 págs.




Ciencias de la conductaMensaje al profesorCentral de apuntes
                                                                          

© 2010 conducta.cl.  Todos los derechos reservados.